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sábado, 12 de septiembre de 2009

SICAV

Hoy escuché en la radio una entrevista a un señor de mucho saber, un catedrático en Economía, que explicó lo que es un "Sicav". Parece ser que se unen unos señores muy ricos, al menos 100, para crear una especie de sociedad limitada de inversión, cuyo fondo mínimo es de 2400 millones de euros.
Cuando el hombre de mucho saber dijo esto, Isabel Gemio se quedó como trastabillada, cómo qué? lo qué?, pero es que este hombre se había liado y había puesto algún cero de más. En realidad eran 2 millones 400 mil euros. Me quedo más tranquila, comentó Isabel, aunque tampoco sé bien cuánto es eso.
Comentaba este señor que normalmente, aunque participen 100 inversores, suele darse que en su mayoría las cantidades que aportan son pequeñas y que sólo uno de ellos, tocado con el dedo corazón de dios (luego levantó la divina mano y el gesto se quedó para los demás), es el dueño y señor de las montañas de monedas en las que tio gilito hubiera perecido ahogado.
Y estas sociedades pagan impuestos, claro está.
Hasta entonces, antes de entrar en el tema sicav, habían estado comentando el de la subida de impuestos. El señor decía que no era una buena medida, pero que en cierto modo se había hecho necesaria; que el IVA que pagamos los españoles es de los más bajos de la unión europea y que aún podíamos permitirnos subir un 2 % y perder posiciones en un ranking en el que, sorpresa, íbamos bien; que no iba a suponer demasiado para los españoles y que probablemente y cruzando los dedos el consumo no iba a verse afectado; que nuestra presión fiscal no era mucha comparada con el resto de Europa pero que en realidad eso podía llevar a engaños, porque los europeos pueden pagar más impuestos, pero tienen más coberturas, así que quito de aquí para poner allí y el resultado es el mismo. El hombre hablaba que era una monería, teniendo en cuenta que siendo yo de letras mixtas y habiendo dado matemáticas resumiendo y rapidito me quedé bastante bien con la copla.
Entonces llegó la pregunta del millón. De los 2 millones 400. ¿Por qué no se suben los impuestos de esas rentas altas que participan en los sicav?, dijo Isabel. Muy sencillo. Porque si se suben los impuestos a las rentas altas, con el rollo ese de arrimar el hombro, como en una familia, para salir de la puñetera crisis nos encontramos con que sí, que es lo justo, que es lo suyo, pero que a los sicavrios les puede parecer regular y pueden querer llevarse sus dineros a otro país donde les traten mejor. Pueden incluso indignarse o sufrir un terrible disgusto.
Así que es mejor que le paguemos el café al jefe en el desayuno, o que no le cobremos al milloneti de turno cuando venga a nuestra tienda o que seamos como el sastre de Campillos, que cosía de balde y ponía el hilo. O el culo; o podríamos también recuperar lo del derecho de pernada, qué bonita costumbre, para que no se nos vayan.
Lo malo es que no lo descubres ahora; lo sabes, lo callas y tiras. Pero cuando alguien te lo dice a las claras te dan ganas de ser biólogo, mutar un virus y hacerlo letal, llevarte a los colegas a un búnker y esperar unos años a que no haya nadie sobre la faz de la tierra. Y cuando volvamos a cagarla, volverlo a hacer.

4 comentarios:

El Señor de las Moscas dijo...

Qué grande su propuesta del final. La del virus, digo. No la de la pernada. La pernada es una cosa que está muy fea.

Pues sí, amiga, si es que esto es así. Yo, particularmente, desde que me encuentro en esta situación de paro prolongado e irremediable con su consecuente pauperrimez, pese a ser varón blanco joven formado y bilingüe -quiero decir que estoy entre los mejores posicionados-, oiga, no vea qué pensamientos anarco-sindicalistas que me están entrando de la noche a la mañana, empieza uno a comprender muchas cosas que han ocurrido en la Historia.

Luc dijo...

Señores:
el tema de menguar aunque sea un poquito el volumen de población mundial se me está haciendo recurrente, con lo que yo he sido.
Me parece que en lugar de suavizar posiciones, al hacerme mayor me estoy radicalizando y me encuentro a mi misma en un atasco fantaseando con el exterminio del 75 % de los empadronados en la ciudad(cuando estoy de buenas) o en una reunión de amigos diciendo que yo lo quiero de verdad es irme a vivir al campo. Yo, que me cargo las macetas que me regala mi madre en un visto y no visto. En fin, tendré que ir a hablar con el párroco.

Luc dijo...

Señor de las moscas:
Carreflús II ya!

rosama dijo...

Totalmente de acuerdo en todo,todo y todo.